Cuenta un antiguo relato japonés, que un belicoso samurái desafió en una ocasión a un maestro zen a que le explicara el concepto del cielo e infierno, pero el zen le respondió con desprecio: " No eres más que un patán, ¡no voy a perder el tiempo con individuos como tú!... El samurái, herido, se dejó llevar por la ira, desenvainó su espada y le gritó: "podría matarte por tu impertinencia".
"Eso", le dijo el zen con mucha calma, "es el infierno"…
desconcertado el samurái, al percibir la verdad en lo que el maestro le señalaba con respecto a la furia que lo dominaba, el samurái se serenó, envainó su espada, y se inclinó, agradeciendo al zen la lección…
"y Eso" repuso el maestro, es el cielo.
El Más grande tesoro por el que debemos dar nuestra propia vida hasta obtenerlo se basa en:
La Piedad, La Paciencia, La Fe, La Caridad, La Justicia, La Humildad y El Perdón, todo lo demás (bienes materiales) vendrán por añadidura.
Los que pretenden enriquecerse caen en tentaciones y en muchos deseos inútiles y perniciosos (mentir, robar, matar, despreciar, envidiar, ) que hunden al ser humano en un abismo sin salida, de muerte y perdición y de allí es de donde parte la Avaricia…
"Nada hemos traído a este mundo y sin duda, nada nos llevaremos" Pues teniendo qué comer, vestir y dónde vivir, alegrémonos con esto. (Timoteo 5,6).
Claro está hay que trabajar, pero con alegría, hay que ocuparse pero con mucha calma y paz, hay que soñar pero ejecutando las acciones para alcanzar los sueños.
Debemos trabajar hasta ser ancianos, hasta que podamos hacerlo, no sea que se nos desprecie en nuestra propia casa por no aportar dinero, o caer a mendigar por la pereza o por el simple hecho de estar ocupados y distraernos, entre otros motivos.
Todos al nacer tenemos garantizadas y cubiertas nuestras necesidades primarias, cómo son: Comer, Vestirnos, Dormir, Bañarnos. A medida de que nos vamos desarrollando y evolucionando nos pervertimos en el mundo físico y material, afanados en una lucha de poder y competencias sobre quién tiene más, cuando es casi seguro de que otro es el que disfrutará de esa fortuna, (casa, carro, joyas, etc.) que logres tener.
El hombre se siente perdido quizás cuando no
tiene presente a Dios día a día.
Quien está unido a mí, pues conmigo, y yo con él, ese Da mucho fruto, y su fruto es duradero, porqué sin mí nada podéis hacer. San Juan 15, 5-6
Lo contrario a esto es: El que no permanece en mí, será echado fuera como sarmiento inútil..." ...Pero si permaneces en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pediréis lo que quisiereis y se os otorgará.
Esta Ley se basa en que si no estoy bajo los principios y cumplimientos exigidos por Dios Padre, nada de lo que haga me hará lograr lo que me proponga, (y si en este momento sientes tenerlo todo, entonces has un alto y evalúate para "que tu fruto sea duradero"…Debes investigar más de estos Principios y Leyes).
La Prosperidad y Felicidad en esta vida no consiste en tener mucho talento, lujo, o conocimientos, sino en hacer buen uso de la Viva Luz y la Fe que tenemos cada uno dentro de nosotros, y del amor que estas nos inspiran.
Es fácil tenerlo todo, sólo "Dirige tus ojos rectamente"
"Esfuérzate y ten buen animo, obra prudentemente
y te cumpliré lo prometido. (Josue 1, 1.)
D. Romero